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La histiocitosis de células de Langerhans (HCL) es una enfermedad que afecta principalmente a los niños (aunque puede afectar personas en cualquier edad) y que se caracteriza por la excesiva producción de células de Langerhans o histiocitos (un tipo de glóbulos blancos encontrados en personas sanas que protegen contra las infecciones). En las personas con HCL, estas células se multiplican excesivamente y se acumulan en ciertas áreas del cuerpo, causando la formación de tumores llamados granulomas.[1]

Los síntomas de la HCL varían de persona a persona, dependiendo de las áreas del cuerpo afectadas. La HCL puede afectar muchas áreas del cuerpo, incluyendo la piel y las uñas, la boca, los huesos, los ganglios linfáticos, la glándula pituitaria, la glándula tiroides y otros órganos. Cuando afecta múltiples áreas del cuerpo, se conoce como enfermedad multisistémica.[1][2] La causa de esta enfermedad es desconocida, aunque la mayoría de los datos sugieren que más o menos la mitad de los casos parecen ser debidos a mutaciones en el  gen BRAF . La HCL no es causada por una infección conocida, no es contagiosa, ni se cree que sea heredada. Sigue habiendo diferentes opiniones entre los expertos en cuanto a si es definitivamente un tipo de cáncer o no.[1][3] El tratamiento para la HCL varía y puede incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia y uso de ciertos medicamentos.[3][2]

Hay cuatro variantes de la HCL, con diferentes grados de gravedad:[1][2][3]
Se cree que estas variantes, debido a que tienen muchos síntomas comunes, son manifestaciones de la HCL y no síndromes separados.[1][2][3]
Última actualización: 9/12/2017

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En muchos casos, la causa de la histiocitosis de células de Langerhans (HCL) es desconocida.[4][3] Sin embargo, en más o menos la mitad de los casos se identifican mutaciones somáticas en el gen BRAF en las células de Langerhans. Las mutaciones somáticas se adquieren durante la vida de una persona, lo que significa que son adquiridas después de la concepción y sólo están presentes en ciertas células del cuerpo. Debido a que no están presentes en las células germinales (óvulos y espermatozoides), no se transmiten a la siguiente generación (no se heredan).[5]

El gen BRAF proporciona instrucciones para fabricar una proteína que normalmente funciona de forma intermitente (algunas veces esta activa y otras no) en respuesta a señales que controlan el crecimiento y desarrollo de las células. Las mutaciones somáticas hacen que la proteína BRAF en las células que contienen el gen BRAF mutado este activa siempre y transmita mensajes al núcleo incluso en ausencia de señales químicas. De esta forma, la proteína hiperactiva puede contribuir al desarrollo de la HCL al permitir que las células de Langerhans crezcan y se dividan de forma incontrolada.[5]

La proteína producida por el gen BRAF es parte de una vía de señalización conocida como la vía RAS / MAPK, que controla varias funciones celulares importantes. Específicamente, la vía RAS / MAPK regula el crecimiento y la división (proliferación) de las células, proceso por el cual las células maduran para llevar a cabo funciones específicas (diferenciación), movimiento celular (migración) y autodestrucción de células (apoptosis). La señalización química a través de esta vía es esencial para el desarrollo normal antes del nacimiento.[6][5]

El gen BRAF pertenece a una clase de genes conocidos como oncogenes. Cuando están mutados, los oncogenes tienen el potencial de hacer que las células normales se vuelvan cancerosas. En algunas personas con HCL se han identificado cambios en otros genes como el gen MAP2K (20% de los casos) y otros genes más raros que también hace parte de la vía RAS / MAPK. Algunos investigadores creen que factores adicionales, como infecciones virales y toxinas ambientales, también pueden contribuir al desarrollo de la HCL.[5]

Los miembros de la familia de los pacientes con HCL tienen una mayor incidencia de enfermedad tiroidea. Se ha observado también que la HCL con afección pulmonar es mas común en pacientes que fuman.[4]
Última actualización: 9/12/2017

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Las pruebas de diagnóstico para la histiocitosis de células de Langerhans (LCH) pueden incluir broncoscopia con biopsia, radiografía, biopsia de piel, biopsia de médula ósea, recuento sanguíneo completo, estudio de rayos X esqueléticos, pruebas de función pulmonar y pruebas de función hepática, así como resonancia magnética y tomografía computarizada de la cabeza para evaluar posibles anormalidades del hipotálamo y la glándula pituitaria. También se puede utilizar una tomografía por emisión de positrones (PET) con fluorodeoxiglucosa (FDG) cuando se evalúan los pacientes para HCL, especialmente los que tienen lesiones en los huesos.[7][8][9]
Última actualización: 9/12/2017

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El tratamiento para la histiocitosis de células de Langerhans (HCL) depende del paciente del tipo y de la severidad de la condición así como de qué parte del cuerpo está afectada. En algunos casos, la enfermedad se cura sin ningún tratamiento. En otros casos, se necesitará  hacer una cirugía limitada y pequeñas dosis de radioterapia o quimioterapia, dependiendo de la extensión de la enfermedad. El tratamiento se planea después de una evaluación completa del paciente, con el objetivo de hacer lo menos posible para mantener la enfermedad bajo control.[1]

Generalmente, la elección del tratamiento se basa en la gravedad de la enfermedad. El estudio internacional HCL de la Histiocyte Society propone clasificar los casos de HCL de acuerdo a los de sistemas y los órganos envueltos en los casos sistemicos (por ejemplo, enfermedad ósea monostótica vs poliostótica, participación solitaria vs diseminada). La mayoría de los ensayos se realizan en niños, pero las recomendaciones pueden utilizarse para los adultos.[9]
Última actualización: 9/12/2017

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El pronóstico (posibilidad de recuperación) para las personas con histiocitosis de células de Langerhans (HCL) puede variar mucho de paciente a paciente, pero en la mayoría de los niños, la enfermedad se resuelve. El pronóstico parece depender principalmente del número de sistemas de órganos involucrados, de la gravedad de la afectación de los órganos y, en menor grado, de la edad a la cual ocurren los síntomas. En general, los pacientes que son jóvenes y tienen enfermedad diseminada y disfunción orgánica tienden a tener un peor pronóstico.[7][8] Sin embargo, los recién nacidos que presentan sólo lesiones cutáneas tienen buen pronóstico, por lo general. Además, las personas que tienen afección hepática, biliar, pulmonar o de médula ósea suelen tener un peor pronóstico.

En un estudio en pacientes de varios centros, se demostró que el mejor indicador pronóstico fue la respuesta del paciente a la quimioterapia durante las primeras seis semanas de tratamiento. Por lo tanto, ha sido recomendado por algunos que las personas que no responden rápido dentro de las primeras seis semanas de tratamiento deben ser tratados con todos los medicamentos posibles.[8]


La HCL en la piel, los huesos, los ganglios linfáticos o la glándula pituitaria suele mejorar con el tratamiento y es considerada como  "de bajo riesgo".  En los pacientes que tienen problemas en el bazo, el hígado y la médula ósea la enfermedad se considera  "enfermedad de alto riesgo" y puede ser más difícil de tratar. Algunos pacientes pueden desarrollar efectos secundarios a largo plazo tales como diabetes insipidus, crecimiento atrofiado, pérdida de dientes, defectos óseos, pérdida de audición o problemas neurológicos; mientras que otros pacientes no tienen efectos secundarios. En algunos casos, la enfermedad puede poner en peligro la vida.[8]

Los pacientes con HCL normalmente deben tener un seguimiento a largo plazo para detectar complicaciones tardías de la enfermedad o el tratamiento. Estos pueden incluir problemas de deformidad de los huesos o de la función esquelética, problemas hepáticos o pulmonares, anomalías endocrinas, problemas dentales o disfunción neurológica y neurocognitiva. Las tasas de supervivencia y la calidad de vida han mejorado y continúan mejorando.
Última actualización: 9/12/2017

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Los grupos de apoyo y las organizaciones de ayuda pueden ser de utilidad para conectarse con otros pacientes y familias, y pueden proporcionar servicios valiosos. Muchos proporcionan información centrada en el paciente, e impulsionan la investigación para desarrollar mejores tratamientos y para encontrar posibles curas. Pueden ayudar a encontrar estudios de investigación, y otros recursos y servicios relevantes. Muchas organizaciones también tienen asesores medicos expertos o pueden proporcionar listas de médicos y/o clínicas. Visite el sitio en la red del grupo que le interese o póngase en contacto con ellos para conocer los servicios que ofrecen. Recuerde que la inclusión en esta lista no representa un aval de GARD.

Organizaciones de Apoyo para esta Enfermedad

  • Asociación Argentina contra la Histiocitosis (AAH)
    Argentina
    Teléfono: 54 (11) 1541482780, 54 (11) 1544160565, 54 (11) 1549148283
    Correo electrónico: info@aah.org.ar
    Enlace en la red: http://aah.org.ar/
  • Asociación Española contra la Histiocitosis de células de Langerhans (ACHE)
    Avenida de Europa, 14
    28224 Pozuelo de Alarcón
    España
    Teléfono: 34 639139192
    Correo electrónico: info@histiocitosis.com
    Enlace en la red: http://www.histiocitosis.org/

Sitios o Redes Sociales en la Internet

Organizaciones de Apoyo General


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Estos recursos proporcionan más información sobre esta condición o de los síntomas asociados. Los recursos en la sección “Información detallada” contiene lenguaje médico y científico que puede ser difícil de entender. Es posible que desee revisar esta información con un médico.

Comience por aquí

  • El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) (National Cancer Institute, NCI) provee la información más actualizada sobre el cáncer para pacientes, profesionales de la salud y el público en general. El NCI hace parte de los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health, NIH) de los Estados Unidos. Visite el enlace para leer acerca este tipo de cáncer.
    Versión para Público General
    Versión para Profesionales
  • El Merck Manual proporciona información sobre esta condición para profesionales y para pacientes.

Información General

  • La Asociación Española de Pediatría (AEPED) tiene información sobre la histiocitosis en general.
  • El Histio Net, la red internacional de referencia para la histiocitosis de células de Langerhans y síndromes asociados, tiene información sobre histiocitosis para profesionales y para pacientes incluyendo guías clínicas para el diagnóstico y tratamiento durante la infancia.

  1. LCH in Children. Histiocytosis Association of America. https://www.histio.org/page.aspx?pid=379.
  2. Langerhans Cell Histiocytosis Treatment (PDQ®)–Health Professional Version. National Cancer Institute. November 30, 2016; https://www.cancer.gov/types/langerhans/hp/langerhans-treatment-pdq.
  3. Shea CR, Boos MD. Langerhans Cell Histiocytosis. Medscape. February 8, 2016; http://emedicine.medscape.com/article/1100579-overview.
  4. LCH in Children. Histiocytosis Association of America. 2007; http://www.histio.org/site/c.kiKTL4PQLvF/b.1764433/k.8BCD/LCH_in_Children.htm. Accessed 2/18/2010.
  5. Langerhans cell histiocytosis. Genetics Home Reference. 2017; https://ghr.nlm.nih.gov/condition/langerhans-cell-histiocytosis#genes.
  6. BRAF gene. Genetics Home Reference. 2017; https://ghr.nlm.nih.gov/gene/BRAF.
  7. Grifo AH. Langerhans Cell Histiocytosis in Children. Association of Pediatric Hematology/Oncology Nurses.
  8. Satter EK, High WA. Langerhans Cell Histiocytosis: A Review of the Current Recommendations of the Histiocyte Society. Pediatric Dermatology. 2008;
  9. Shea CR. Langerhans Cell Histiocytosis. Medscape Reference. March 7, 2017; http://emedicine.medscape.com/article/1100579-overview.