Los quistes aracnoideos son sacos llenos de líquido cefalorraquídeo (LCR) que se localizan entre el cerebro o la médula espinal y la membrana aracnoidea, una de las tres membranas meníngeas que cubren el cerebro y la médula espinal.[1] El LCR es el fluido que rodea el cerebro y la medula espinal. Los quistes aracnoideos pueden ser primarios o secundarios. Los quistes aracnoideos primarios son congénitos (presentes al nacer), y son causados por el desarrollo anormal del cerebro y la médula espinal cuando el feto se está formando durante el embarazo temprano. Los quistes aracnoideos secundarios son menos comunes, y resultan de lesiones en la cabeza, meningitis, tumores o como una complicación de una cirugía cerebral. Las señales y los síntomas dependen de la localización y el tamaño del quiste, y pueden incluir dolor de cabeza, náuseas y vómitos, convulsiones, alteraciones auditivas y visuales, vértigo y dificultades para mantener el equilibrio y para caminar. Aunque muchas personas con estos quistes desarrollan síntomas en el primer año de vida, algunos nunca tienen ningún síntoma.[1][2] En algunos casos, los quistes aracnoideos son parte de un síndrome genético como el síndrome de Chudley-McCullough, mucopolisacaridosis o síndrome de Marfan, pero en estos casos hay también muchas otras señales y síntomas.[3][4] El tratamiento depende de la localización y del tamaño del quiste. A veces no es necesario tratarlo y en otras ocasiones se puede hacer un procedimiento de “derivación” con la colocación de una cánula para drenar el líquido, o una cirugía para extirpar quirúrgicamente las membranas del quiste; o abrir el quiste para que el líquido pueda drenar en el LCR.[1][2]
Última actualización: 12/14/2017

En algunos casos, los quistes aracnoideos no causan ningún síntoma.[1] La ocurrencia de los síntomas y la época en que comienzan los síntomas dependen de la localización y del tamaño del quiste. La mayoría de las personas tienen síntomas antes de los 20 años, especialmente, durante el primer año de vida.[1][2]

Las señales y los síntomas de los quistes aracnoideos que se localizan alrededor del cerebro varían dependiendo de su localización y pueden incluir:[1][2]
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro (hidrocefalia), lo que produce un aumento de la presión intracraneal
  • Malformación de ciertos huesos del cráneo (raramente) que resulta en macrocefalia, que es un aumento excesivo del tamaño de la cabeza
  • Convulsiones
  • Problemas auditivos y visuales
  • Vértigo
  • Dificultades para mantener el equilibrio y caminar
  • Problemas neurológicos que pueden estar presentes porque los quistes aracnoideos pueden causar una mayor presión sobre las estructuras del cerebro, como retrasos en el desarrollo, cambios de conducta, incapacidad para controlar los movimientos voluntarios (ataxia), dificultades con el equilibrio y la marcha y deterioro cognitivo así como debilidad o parálisis en un lado del cuerpo (hemiparesia)
Los quistes aracnoideos ubicados alrededor de la médula espinal pueden comprimir la médula espinal o las raíces nerviosas y pueden causar síntomas como dolor de espalda y piernas progresivo y / o hormigueo o entumecimiento en las piernas o los brazos.[1][2]
Última actualización: 12/14/2017

La causa subyacente exacta de los quistes aracnoideos es desconocida.[5] Los quistes aracnoideos primarios, que son congénitos (presentes al nacer), se deben a anormalidades del desarrollo del cerebro y la médula espinal durante el período fetal temprano. Los quistes aracnoideos secundarios, que ocurren más raramente, se asocian con lesión en la cabeza, hemorragia, meningitis, tumores o una complicación de la cirugía cerebral.[2][5] En algunos casos, los quistes aracnoideos son parte de un síndrome genético como el síndrome de Chudley-McCullough, mucopolisacaridosis o síndrome de Marfan, pero en estos casos hay también muchas otras señales y síntomas propias de cada síndrome.[3][4]  
Última actualización: 12/14/2017

El tratamiento de los quistes aracnoideos, así como el método de tratamiento, no se ha definido de forma uniforme en la literatura médica. La necesidad de tratamiento depende principalmente de la localización y del tamaño del quiste, así como si los síntomas están presentes. Algunos profesionales creen que el tratamiento debe hacerse únicamente cuando hay síntomas, mientras que otros creen que incluso los quistes asintomáticos deben tratarse para evitar futuras complicaciones.[1] En el pasado, el tratamiento era hecho con derivaciones en el quiste para drenar el líquido. Sin embargo, actualmente muchas veces se hace una cirugía mínimamente invasiva, donde los procedimientos más utilizados son la extirpación  quirúrgica de las membranas del quiste o abrir el quiste para que su fluido pueda drenar en el líquido cefalorraquídeo y ser absorbido.[2]
Última actualización: 12/14/2017

Los grupos de apoyo y las organizaciones de ayuda pueden ser de utilidad para conectarse con otros pacientes y familias, y pueden proporcionar servicios valiosos. Muchos proporcionan información centrada en el paciente, e impulsionan la investigación para desarrollar mejores tratamientos y para encontrar posibles curas. Pueden ayudar a encontrar estudios de investigación, y otros recursos y servicios relevantes. Muchas organizaciones también tienen asesores medicos expertos o pueden proporcionar listas de médicos y/o clínicas. Visite el sitio en la red del grupo que le interese o póngase en contacto con ellos para conocer los servicios que ofrecen. Recuerde que la inclusión en esta lista no representa un aval de GARD.

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Información General

  • El National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS) se dedica al estudio del sistema nervioso a través de la investigación de enfermedades neurológicas para encontrar mejores tratamientos y cura. La página acerca tumores cerebrales y de la médula espinal incluye información acerca este tumor y otros tipos de tumores. NINDS hace parte de los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health, NIH) de los Estados Unidos.

  1. Arachnoid Cysts. National Organization for Rare Disorders (NORD). 2015; http://rarediseases.org/rare-diseases/arachnoid-cysts/.
  2. NINDS Arachnoid Cysts Information Page. NINDS. 03/27/2020; https://www.ninds.nih.gov/Disorders/All-Disorders/Arachnoid-Cysts-Information-Page#disorders-r1.
  3. Khan AN. Arachnoid Cyst Imaging. Medscape Reference. January 5, 2016; https://emedicine.medscape.com/article/336489-overview.
  4. Zafeiriou DI & Batzios SP. Brain and Spinal MR Imaging Findings in Mucopolysaccharidoses: A Review. American Journal of Neuroradiology. January 2013; 34(1):5-13. http://www.ajnr.org/content/34/1/5.
  5. Khan AN, Turnbull I, Al-Okaili R, MacDonald S & Mahmood K. Arachnoid Cyst. Medscape Reference. January 5, 2016; http://emedicine.medscape.com/article/336489-overview.