¿Preguntas sobre enfermedades raras?
El granuloma anular (GA) es una enfermedad crónica de la piel que consiste en una erupción con tumoraciones rojizas (pápulas eritematosas) dispuestas en un círculo o anillo. Las áreas más comúnmente afectadas son los antebrazos, las manos, y los pies.[1] Puede ser localizado o generalizado. La GA localizada es la forma más común de GA (75% de los casos). La forma generalizada de GA (15% de los casos) se presenta con numerosas pápulas y placas eritematosas en el tronco y las extremidades. Las formas menos comunes de GA incluyen variantes subcutáneas (lesiones debajo de la piel), de perforación y de parche.[2]

La causa subyacente del GA es desconocida, pero existen varios factores que pueden desencadenar la enfermedad, como traumatismos, picaduras de insectos, pruebas cutáneas de la tuberculina, vacunaciones, exposición solar, ciertos medicamentos, y diversas infecciones virales. También es más frecuente en personas que tienen diabetes mellitus, enfermedades de la tiroides y otras, pero la mayoría de los casos ocurre en personas sanas. Algunos factores genéticos pueden aumentar la posibilidad de tener la enfermedad.[2][3] Las lesiones asociadas con el GA generalmente se resuelven sin tratamiento. Los esteroides fuertes (aplicados como una crema o inyección) a veces se usan para eliminar la erupción más rápidamente. La mayoría de los síntomas desaparecen dentro de los 2 años (incluso sin tratamiento), pero la recurrencia es común.[1]
Última actualización: 8/2/2018

De acuerdo con las características clínicas, el granuloma anular (GA) se puede clasificar de varias formas:[1][2]
  • GA localizado: Es la forma más común. Se presenta como pápulas o bultos (nódulos) firmes, pequeños, de color piel o rojizos (pápulas eritematosas) o violáceas, no descamativas, y firmes a la palpación localizadas en la parte de atrás de los antebrazos, manos o pies dispuestos en forma de círculo o anillo. Las palmas de las manos son raramente afectadas. Las lesiones generalmente crecen lentamente, y en aproximadamente el 50% de los casos hay más de una lesión. En raras ocasiones, puede presentarse como grupos de pequeñas pápulas. En la mayor parte de los casos son asintomáticas, aunque pueden ocasionar picazón.
  • GA generalizada: El GA generalizada presenta pápulas y placas diseminadas, de color de piel o rojizas (eritematosas), con tamaño que varía desde milímetros hasta algunos centímetros de diámetro. Se localizan en el tronco y las extremidades y generalmente no afectan la cabeza, el cuello, las palmas, las plantas, y las membranas mucosas. La piel encima de las lesiones puede no tener problemas o puede picar.
  • GA subcutáneo: Se caracteriza por nódulos indoloros únicos o múltiples que se localizan debajo de la piel en la parte inferior de las piernas, las manos, la cabeza y las nalgas, y que generalmente tienen menos de 4 cm de tamaño. La piel que recubre los nódulos parece normal.
  • GA perforante: El GA perforante es una variante de GA en la que el colágeno dañado de la capa profunda de la piel llamada dermis sale a la superficie de la piel. Las pápulas eritematosas asintomáticas con el tiempo se vuelven amarillentas y secretan líquido claro o blanco y se ven infectadas. Las lesiones pueden estar localizadas o diseminadas, y pueden causar picazón o dolor. Al mejorar las lesiones dejan cicatrices en la piel.
  • GA en placa: Las personas con el tipo de GA en placa o parche presentan lesiones parecidas a parches que pueden ser localizadas o generalizadas y que se localizan con mayor frecuencia en las piernas o los brazos.
Los niños tienden a tener los tipos localizados y subcutáneos de GA. Los tipos generalizados y perforantes son más comunes en adultos mayores.[4] Además de las variantes establecidas, el GA ocurre en un patrón lineal o como pápulas o placas muy dolorosas.[2]
Última actualización: 8/2/2018

La causa del granuloma anular (GA) aún se desconoce, pero se cree que está relacionado con el sistema inmune, y que representa una respuesta inflamatoria que se desarrolla a algún componente de la dermis de la piel, que el sistema inmunitario reconoce como extraño al organismo. Si bien la mayoría de los casos ocurren en personas sanas, existen varios factores desencadenantes y varias enfermedades asociadas. Hay reportes de casos en que el GA se ha desarrollado después de picaduras de insectos, exposición solar, pruebas cutáneas de tuberculina, ingestión de ciertos medicamentos (como alopurinol, diclofenaco, quinidina, calcitonina, amlodipino, inhibidores de la ECA, daclizumab y bloqueadores de los canales de calcio), traumatismos, e infecciones virales, incluyendo Epstein-Barr, hepatitis C, y herpes zóster, y en situaciones de estrés crónico.[1][5][2][3]

El GA también puede ser más común si alguien tiene una enfermedad, como la infección por VIH, tiroiditis autoinmune, diabetes mellitus, exceso de grasas en la sangre (hiperlipidemia), ciertos tipos de cáncer como linfoma y algunos tipos de leucemia y algunos tumores sólidos. Sin embargo, solo unas pocas personas que tienen una de estas enfermedades desarrollarán GA.[1][6] Debido a que esta condición de la piel no se desarrolla en todas las personas que se lesionan la piel o padecen estas otras enfermedades, es posible que las personas que la desarrollan sean especialmente sensibles.[5]
Última actualización: 8/2/2018

Si no hay picazón o síntomas molestos, generalmente no necesita tratamiento.[3]

La forma localizada de GA puede tratarse con cremas tópicas con esteroides, tacrolimus tópico o pimecrolimus, crioterapia (congelación de las lesiones) o terapia con láser.[3]

La forma generalizada de GA puede ser más difícil de tratar y se han probado muchas opciones de tratamiento, pero no se sabe cuáles son las mejores. En muchos casos el tratamiento se comienza con cremas tópicas con esteroides o inyecciones de esteroides en las lesiones. Estos tratamientos funcionan mejor cuando la condición no es generalizada. La terapia de luz, también llamada fototerapia, es otra opción de tratamiento en que la piel se expone a la luz ultravioleta. Puede incluir fototerapia UVA1, fotoquimioterapia con PUVA o terapia fotodinámica.[2]  Otros medicamentos que pueden administrarse para el granuloma anular generalizado incluyen hidroxicloroquina, isotretinoína o dapsona. En algunos casos se ha tenido buenos resultados con las combinaciones de ciertos antibióticos (rifampicina, ofloxacina y minociclina). Para las personas con una enfermedad muy grave, las opciones de tratamiento pueden incluir ciclosporina, infliximab o adalimumab.[2][3]

Muchos de estos tratamientos han mostrado resultados en solo unos pocos pacientes y pueden tener efectos secundarios. Los riesgos y beneficios de cada opción de tratamiento deben discutirse con su médico.
Última actualización: 8/2/2018

Los grupos de apoyo y las organizaciones de ayuda pueden ser de utilidad para conectarse con otros pacientes y familias, y pueden proporcionar servicios valiosos. Muchos proporcionan información centrada en el paciente, e impulsionan la investigación para desarrollar mejores tratamientos y para encontrar posibles curas. Pueden ayudar a encontrar estudios de investigación, y otros recursos y servicios relevantes. Muchas organizaciones también tienen asesores medicos expertos o pueden proporcionar listas de médicos y/o clínicas. Visite el sitio en la red del grupo que le interese o póngase en contacto con ellos para conocer los servicios que ofrecen. Recuerde que la inclusión en esta lista no representa un aval de GARD.

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Información Detallada


  1. Berman K, Zieve D. Granuloma Annulare. MedlinePlus. May 24, 2018; https://medlineplus.gov/ency/article/000833.htm.
  2. Brodell RT. Granuloma annulare. UpToDate. January 3, 2020; https://www.uptodate.com/contents/granuloma-annulare.
  3. Oakley A. Granuloma annulare. DermNet New Zealand. October 2015; https://www.dermnetnz.org/topics/granuloma-annulare.
  4. Granuloma annulare. American Academy of Dermatology. February 8, 2018; https://www.aad.org/public/diseases/rashes/granuloma-annulare#overview.
  5. Ghadially R. Granuloma Annulare. MedScape Reference. October 29, 2018; https://emedicine.medscape.com/article/1123031-overview.
  6. Sabuncuoðlu H, Oge K, Söylemezoðlu F, Saðlam A. Subcutaneous granuloma annulare of the scalp in childhood: a case report and review of the literature [abstract]. Turk Neurosurg. 2007; 17(1):19-22. Accessed May 31, 2013. PMID:17918673. .