La mielitis flácida aguda (MFA) es una enfermedad poco común que afecta la médula espinal, la parte del sistema nervioso central formada por un cordón de nervios que transmiten los impulsos nerviosos desde y hasta el cerebro. La MFA se caracteriza por una debilidad repentina (aguda) en los brazos o en las piernas, junto con pérdida del tono muscular y disminución o ausencia de reflejos. Algunas personas con MFA tienen dolor. En algunos casos, la MFA puede afectar los nervios que controlan la cabeza y el cuello, lo que puede resultar en debilidad facial, dificultad para tragar, dificultad para mover los ojos, párpados caídos, y/o dificultad para hablar. El diagnóstico se basa en los síntomas, en el examen clínico, y en exámenes de imagen como una resonancia magnética de la columna y otras pruebas de laboratorio. La mayoría de las personas con MFA continúan teniendo debilidad muscular durante meses o años. A veces, los músculos involucrados con la respiración se debilitan y es necesario usar un ventilador para ayudar con la respiración. Se desconoce el resultado a largo plazo para las personas con MFA. El tratamiento se centra en controlar los síntomas e incluye fisioterapia intensiva.[1][2][3][4]

Última actualización: 10/11/2018

La siguiente lista incluye las señales y los síntomas más comunes que se encuentran en personas con mielitis flácida aguda (MFA), pero es importante saber que estos pueden variar de una persona a otra. Algunas personas pueden tener más síntomas que otras y los síntomas pueden variar en su severidad, de leves a graves. Esta lista no incluye todos los síntomas o características que se han descrito en MFA.

Los síntomas pueden incluir:[3]
  • Aparición repentina de debilidad muscular, generalmente en un brazo o en una pierna
  • Dolor
  • Debilidad en los músculos del rostro (facial)
  • Dificultad para respirar, tragar o hablar
  • Problemas de control de los intestinos o de la vejiga
Los síntomas generalmente ocurren después de una a cuatro semanas de haber tenido una enfermedad similar a la gripe (fiebre, tos, malestar estomacal). Los niños tienen más probabilidades de verse afectados que los adultos. La debilidad muscular aparece rápidamente y puede afectar un miembro o todos los miembros del cuerpo (los 2 brazos y las dos piernas). Es más probable que los brazos sean afectados que las piernas. Cuando la debilidad muscular afecta los músculos involucrados en la respiración se puede necesitar un soporte respiratorio mecánico (un ventilador). En la mayoría de las personas que contraen MFA los síntomas duran varios meses o incluso años. Debido a que la MFA se ha descrito recientemente, no se sabe mucho sobre los efectos a largo plazo de esta afección.[2][4]
Última actualización: 8/10/2020

La causa de la mielitis flácida aguda (MFA) aún no está clara. Las investigaciones recientes sugieren que pueda ser causada por un algún tipo de virus, en especial, un virus conocido como enterovirus. La mayoría de las personas que se enferman por un enterovirus presentan síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, tos, congestión, vómitos y / o diarrea. No está claro por qué algunas personas desarrollan MFA después de tener una infección por virus y otras no.  Tampoco se sabe cómo la infección por un virus desencadena la MFA.[2][4]
 
No existe una forma conocida de prevenir la MFA. Sin embargo, prevenir una infección viral puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar MFA. Para prevenir una enfermedad viral se pueden tomar algunas precauciones como lavarse las manos con frecuencia, limpiar las superficies, evitar contacto con las personas enfermas y quedarse en la casa cuando se está enfermo. También se recomienda estar al día con las vacunas y protegerse de las picaduras de mosquitos.[1]
Última actualización: 8/10/2020

El diagnóstico se basa en el reconocimiento de los síntomas. El diagnóstico puede incluir un examen físico, un examen de imagen de la columna vertebral llamado resonancia magnética, pruebas del líquido cefalorraquídeo (LCR), pruebas que verifican la velocidad de conducción del impulso nervioso y la electromiografía (EMG) que es la la evaluación de la respuesta de los músculos a los mensajes de los nervios.[1][2][3][5] 

La MFA puede ser difícil de diagnosticar porque los síntomas son parecidos a otras enfermedades neurológicas, como el síndrome de Guillain-Barre, la encefalitis aguda diseminada, y la mielitis transversa

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos tienen información más detallada sobre la MFA que incluye un guía de diagnóstico.
Última actualización: 8/10/2020

No existe un tratamiento específico para la MFA. El manejo actual es solamente de apoyo, para mejorar los síntomas que hay. Los tratamientos que se han utilizado incluyen inmunoglobulina, corticoides, intercambio de plasma, y terapia antiviral, pero ninguno ha mostrado que sea efectivo en todos los casos.  La fisioterapia y la terapia de ocupación son especialmente importantes durante la recuperación. El grado de recuperación varía y aunque algunas personas pueden recuperarse por completo, en la mayoría de los casos la debilidad muscular continua incluso después de un año. Todavía no se sabe bien cómo es la evolución de la enfermedad a largo plazo.[1][5][6][2][3][4]

Para obtener información más detallada sobre la MFA, por favor visite la página en la red de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos.
Última actualización: 8/10/2020

Los grupos de apoyo y las organizaciones de ayuda pueden ser de utilidad para conectarse con otros pacientes y familias, y pueden proporcionar servicios valiosos. Muchos proporcionan información centrada en el paciente, e impulsionan la investigación para desarrollar mejores tratamientos y para encontrar posibles curas. Pueden ayudar a encontrar estudios de investigación, y otros recursos y servicios relevantes. Muchas organizaciones también tienen asesores medicos expertos o pueden proporcionar listas de médicos y/o clínicas. Visite el sitio en la red del grupo que le interese o póngase en contacto con ellos para conocer los servicios que ofrecen. Recuerde que la inclusión en esta lista no representa un aval de GARD.

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Información Detallada


  1. Acute flaccid myelitis. Centers for Disease Control and Prevention. February 25, 2020; https://www.cdc.gov/acute-flaccid-myelitis/about-afm.html.
  2. Helfferich J, Knoester M, Van Leer-Buter CC, et al. Acute flaccid myelitis and enterovirus D68: lessons from the past and present. Eur J Pediatr. 2019;178(9):1305-1315. 2019; 178(9):1305-1315. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31338675.
  3. Fatemi Y, Chakraborty R. Acute Flaccid Myelitis: A Clinical Overview for 2019. Mayo Clin Proc. 2019; 94(5):875-881. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31054607.
  4. Morens DM, Folkers GK, Fauci AS. Acute Flaccid Myelitis: Something Old and Something New. mBio. 2019; 10(2):e00521-19. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30940708.
  5. Messacar K, Schreiner TL, Van Haren K, et al. Acute flaccid myelitis: A clinical review of US cases 2012-2015. Ann Neurol. September, 2016; 80(3):326-338. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5098271/.
  6. Nelson GR, Bonkowsky JL, Doll E, Green M, Hedlund GL, Moore KR, Bale JF Jr. Recognition and Management of Acute Flaccid Myelitis in Children. Pediatr Neurol. February, 2016; 55:17-21. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26621554.
  7. Hopkins SE. Acute Flaccid Myelitis: Etiologic Challenges, Diagnostic and Management Considerations. Curr Treat Options Neurol. November 28, 2017; 19(12):48. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29181601.